aravilloso compendio gráfico de las flores cultivadas en el jardín alemán más importante de la época, el Hortus Eystettensis no tiene parangón en cuanto a la variedad y cantidad de sus grabados de flores. Construido en 1355, el castillo de Willibaldsburg fue reconstruido por el príncipe-obispo Johann Konrad von Gemmingen (1593/1595-1612) como un imponente palacio renacentista dotado de un espectacular jardín dividido en ocho zonas a diferentes niveles.Von Gemmingen contrató los servicios de Basilius Besler (1561-1629), un boticario de Núremberg, para plasmar el esplendor y diversidad de su jardín en un volumen compuesto por 367 grabados. Un trabajo exhaustivo que aun hoy está considerado uno de los grandes tesoros de la literatura botánica. El Hortus Eystettensis de Besler, publicado en 1613, está estructurado en torno a las cuatro estaciones.