Carte VAN GOGH ANTONIN ARTAUD

VAN GOGH

O EL SUICIDADO DE LA SOCIEDAD

Limbă: spaniolă
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En 1947, en el Museo de L'Orangerie, se exhiben los cuadros de Van Gogh. Antonin Artaud asiste a la...

Informații despre carte

Limbă
spaniolă
Legare
Carte - Carte broșată
Publicat
2025
Pagini
86
EAN
9798274891943
Enbook ID
50608398
Greutate
95
Dimensiuni
127 x 203 x 5

Descriere completă

En 1947, en el Museo de L'Orangerie, se exhiben los cuadros de Van Gogh. Antonin Artaud asiste a la exposición, en cuyo Catálogo se incluyen fragmentos de El Demonio de Van Gogh, donde el psiquíatra Francois-Joachim Beer etiqueta como pintor loco al genio pelirrojo.
F. J. Beer no hace sino seguir la tradición del Siglo XIX que intenta explicar la obra artística a partir de la vida del autor y reduce su singular genio a perturbaciones psíquicas. Así, ya tuvimos un Gérard de Nerval alucinado (A. Houssaye), un Baudelaire bipolar, un Rimbaud desequilibrado (J. L. Delattre), un Lautréamont locamente enfurecido (León Bloy). En su lectura, los alienistas persisten en su confusión de la biografía con la obra y condenan la estética rupturista como propia de espíritus enajenados.
Lo dicho por F. J. Beer indigna a Artaud, quien había pasado 9 años de su vida internado en manicomios, de donde lo rescatan sus amigos poco tiempo antes de su muerte. F. J. Beer habla de la extraña psicosis y la mano esquizofrénica de sus pinceladas. Recuerda que, en 1886, Van Gogh tomó lecciones de música, donde comparó todo el tiempo los tonos del piano con el azul cadmio. Este interés por la cinestesia (que lo hermana con el Rimbaud de las Vocales en la búsqueda de un lenguaje poético absoluto) a Beer le parece otra señal de esquizofrenia. Sus colores violáceos o su pasión por el amarillo, los toma como manías o signos psicóticos. Sus pinceladas, gruesas y pastosas, le parecen un rotundo garabateo de alienado. Se horroriza que los girasoles se transmuten en soles de catástrofe.
Artaud se rebela contra esa manera de explicar la obra del artista, no desde su propio universo sígnico, sino desde el manual del médico alienista. Para él, Van Gogh no estaba loco, era sí un pintor pleno de pasión, en constante aprendizaje por el color. Su ruptura es esencialmente estética. En ese sentido, sus telas son singulares y se oponen al status quo artístico. Van Gogh perturba el conformismo larvario de la burguesía del II Imperio... de los esbirros de Napoleón III. El tinglado médico opera una reactiva empresa de castigo, en su afán de retornar al orden al enfermo mental: la sociedad se apresta a castigarlo por habérsele separado, le suicida. El papel del doctor Gachet, psiquíatra improvisado, refuerza el prejuicio de la locura de Vang Gogh, acelerando su caos. Quiere, dice, Artaud, enderezar su pintura y proyecta todo su odio sobre el pintor, al que detestaba como pintor, pero sobre todo como genio. El rechazo de Artaud a la psiquiatría tradicional anticipa la crítica que hará, entrado el siglo XX, Foucault, quien historia la locura con algunas de sus páginas más absurdas: la nave de los locos o la extracción de la piedra de la locura renacentistas (pintadas respectivamente por El Bosco y Bruegel, el Viejo), hasta la lobotomía moderna. La puesta en crisis de la noción Occidental de locura, que está en la base del alegato del poeta surrealista, sin duda influye en la Antipsiquiatría, de R. D. Laing y David Cooper, que abiertamente llama a liberar a los locos y clausurar los manicomios.
La pintura lineal es hecha añicos por Van Gogh quien, en cada pincelada de amarillo, de negro, de azul ocre, de verde tiza explora, casi como un vidente, la alquimia del color, una magia que le revela la propia naturaleza. Cuando Van Gogh sale a pintar de noche, con un sombrero lleno de velas, no es que sea un loco (aunque así lo parezca a ojos de los aldeanos), es un pintor explorando la luz, la explosiva noche nuclear, el brillo de los astros que estallan en fuegos circulares.
De la estirpe de Edgar Poe, Van Gogh era una de esas naturalezas de lucidez superior que les permite, en cualquier circunstancia, ver más allá, infinita y peligrosamente más allá de la realidad.

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