La vida de las ballenas y de los delfines ha estado estrechamente ligada a la de los seres humanos durante siglos, de forma voluntaria o no. En las últimas décadas, nuestro encaprichamiento con estas especies no ha hecho más que aumentar con la aparición de los delfinarios en los años 30, el reciente desarrollo de la observación de ballenas en su habitat natural y los numerosos estudios científicos que han revelado su inteligencia.
El cambio climático y las actividades humanas actuales han aumentado el número de varamientos en nuestras costas. A menudo los individuos se encuentra sin vida, pero en algunas ocasiones estas criaturas marinas siguen luchando por su vida. ¿Sabemos realmente cómo reaccionar para ayudarles?
En todo el mundo, muchas entidades zoológicas (parques zoológicos, acuarios, delfinarios) se movilizan para ofrecerles una segunda oportunidad, con la esperanza de que vuelvan al mar lo antes posible.