Nada es ficción en Oigo Voces. Son lo que parecen, las voces de la gente corriente, de la gente anónima.
Relatos de una ciudad en movimiento.
Son voces escuchadas en cualquier parte. En bares y restaurantes, en un hotel, en la calle y en los
parques, en un hospital, en un centro de trabajo, desde un estrado o desde un púlpito.
Son extractos de conversaciones. Sólo les he dado forma. Algunas son voces lúcidas, inteligentes y
analíticas. Otras muchas son todo lo contrario, son insensatas, intolerantes, estúpidas o egocéntricas.
También las hay divertidas y otras son sencillamente dolientes.
Por supuesto que la realidad supera a la ficción tantas veces, y esta es una de ellas. Pero es la vida misma.
Y por último, obvia decir, que en ningún caso comparto, ni me hago responsable,
de las opiniones aquí expresadas por mis anónimos hablantes