Con espíritu inquebrantable, Leyla nos recuerda que la valentía y la sensibilidad no son virtudes exclusivas de unos pocos, sino inherentes a cada mujer.
Como Sor Juana Inés de la Cruz, la monja poeta del siglo XVII, Tobías de Santander, nos invita a enmendar con nuestras letras los errores del mundo.
¡Qué contraste con aquellos poetas que recurren a una agenda para justificar su escritura! Se les ve en mítines políticos, en congresos antipoéticos y en manifiestos en apariencia comprometidos, con una clara intención de convertirse en moda. Movimientos y colectivos que, no obstante, segregan la voz íntima y personal del poeta, del mismo modo que, en palabras de Kierkegaard y de Nietzsche, la filosofía idealista de Kant, Fichte y Hegel se atrevió a excluir al individuo, a la existencia misma para afincarse.
Prueba de sus fallidos intentos, que ningún movimiento de aquellos sea recordado como colectivo o escuela. El mismo movimiento surrealista se ha disuelto en unos cuantos nombres: Breton, Buñuel, Dalí.
Agradezco
con mi voz la tuya
y te animo
en nuestras fugaces vidas
a reconocerte aún más
Los versos de Tobías de Santander, como los de Emily Dickinson, nos invitan a mirar la tentación de la mortalidad directamente a los ojos y a encontrar la belleza en la fugacidad de la vida.