EL JARDÍN HA VUELTO A LLAMARLOS. ESTA VEZ, EL DUELO ES LA PUERTA.
Tres semanas después de sobrevivir al Arca, Elizabeth Ward y los Guardianes reciben una advertencia que no pueden ignorar: Encuentren aquello que atravesó al Rey antes de que quienes veneran el poder descubran lo que el sufrimiento puede abrir. El rastro comienza en Bagdad, donde un archivo profanado y un fragmento robado apuntan hacia reliquias sagradas dispersas entre iglesias, museos, colecciones privadas y las manos de quienes han sido heridos. Tras la búsqueda se encuentra Bell, un célebre protector de la historia amenazada, cuyas fundaciones rescatan objetos antiguos y preservan los testimonios de los supervivientes. Pero Bell no está preservando el sufrimiento. Lo está reuniendo. Mientras los Guardianes siguen el rastro de las espinas a través de varios continentes, Bell convierte cada pérdida en un instrumento de presión, cada institución en una fachada y cada multitud en duelo en un arma. Pronto, los Guardianes son perseguidos, condenados públicamente y obligados a proteger objetos sagrados sin convertirse en los siguientes en reclamarlos para sí.
Si Bell completa la Corona, el sufrimiento ya no pedirá ser escuchado. Dará órdenes. .