La promesa está hecha y el peso de ese juramento descansa sobre los hombros de un niño de 12 años. Carlos se encuentra en la pequeña cancha de tierra de su barrio, apretando los puños mientras el sol se oculta. Sabe que el talento no bastará; necesita una oportunidad.
De repente, un hombre con una carpeta bajo el brazo y una gorra del Real Madrid se detiene a observar el partido callejero. Tras ver a Carlos eludir a tres defensas con una agilidad casi sobrenatural, se acerca al final del encuentro.
-Tienes algo especial, chico -le dice el ojeador-. Pero Europa es una picadora de carne. Hay una prueba en la academia del club la próxima semana, pero también sé que un equipo local de segunda división busca jugadores para su cantera profesional, donde podrías debutar mucho más rápido y ayudar económicamente a tu familia ahora mismo.
¿Qué camino eliges para Carlos?