Antes de que Érebo le ofreciera un templo.
Antes de que cientos de cuerpos aprendieran a obedecerlo.
Antes de que lo confundieran con un dios... fue un muchacho sin hogar.
A los diecio, su camino se cruza con el de Aaron y Lilith durante una noche violenta. Ellos pertenecen a un mundo de privilegios; él solo conoce la huida y la supervivencia. Pero aquel encuentro crea un vínculo capaz de darle algo que nunca había tenido: un lugar al que volver.
Aaron será el primero en reconocer su don. Lilith, la única que conocerá al ser humano oculto tras su silencio. Junto a ellos descubrirá que puede leer los cuerpos, anticipar el deseo y encontrar en los demás aquello que ni siquiera se atreven a confesarse.
Años después, ese instinto lo conducirá hasta Érebo: un santuario secreto donde el placer es rito, el control es poder y toda entrega tiene un precio. Allí, el muchacho se convertirá en el Lazarillo, una figura tan deseada como inalcanzable; el hombre capaz de dominar una sala sin levantar la voz y guiar a otros hacia lugares que jamás se atreverían a explorar solos.
Hasta que Naia cruza el umbral.
Ella no llega para obedecer. Llega para desafiar al hombre ante el que todos se rinden, abrir una grieta en su control y descubrir si bajo el mito todavía queda alguien capaz de sentir.
Esta es la historia del nacimiento de una leyenda. De una amistad que se convirtió en hogar. De un amor que conoció al hombre antes que al dios. Y del precio de transformarse en aquello que todos desean.
En Érebo, el placer puede elevarte.
Pero incluso los dioses caen cuando alguien consigue verlos de verdad.
Érebo: El dios del templo es la primera historia en orden cronológico del universo Érebo: una novela adulta, oscura, elegante y profundamente sensorial sobre el deseo, el poder, la identidad y el peligro de ser venerado.