Un padre pide mediación familiar un día por la mañana. Esa misma tarde, el Poder Judicial lo declara agresor. Sin pruebas. Sin testigos. Sin un juez que lo escuche.
180 días sin ver a su hijo. 180 días para demostrar que es inocente de algo que nunca ocurrió.
Esto no pasa en un país sin ley. Pasa en LATAM, pasa en Chile. Pasa todos los días.
Este libro no es un alegato. Es una autopsia.
Basado en casos reales, expedientes judiciales, peritajes toxicológicos, conversaciones de WhatsApp, correos electrónicos y testimonios de jueces, fiscales y defensores públicos que hablaron con el riesgo de perderlo todo.
La tesis es simple y devastadora: el sistema que debería proteger se ha convertido en un arma. Una denuncia falsa basta. Una medida cautelar se activa sola. El padre queda fuera. El vínculo se rompe. El niño pierde.
Esto es lo que hay adentro:
Y también hay soluciones.
El libro termina con una propuesta concreta: un Registro Nacional de Obstrucción Parental. Con sanciones progresivas. Con protocolos periciales. Con una guía para padres que hoy están solos.
Este es un libro que ningún padre debería necesitar leer.